REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
La Battaglia di Algeri (1966) – Fotografía de Marcello Gatti
1804
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-1804,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.2,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.2,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
La Battaglia di Algeri (1966), fotografía de Marcello Gatti

La Battaglia di Algeri (La Batalla de Argel, 1966) – Fotografía de Marcello Gatti

Título en España: La Batalla de Argel
Año de Producción: 1966
Director: Gillo Pontecorvo
Director de Fotografía: Marcello Gatti [AIC]
Ópticas: Angenieux 25-250mm
Emulsión: Kodak 5222 (200 ASA)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray

Marcello Gatti convierte el blanco y negro, el zoom y la cámara móvil en una reconstrucción física y urgente de Argel.

La película

Excepcional recreación de los acontecimientos que tuvieron lugar en Argel (Argelia) entre 1954 y 1957, en la época de la dominación francesa, cuando el Frente de Liberación Nacional inició una guerra de guerrillas y una serie de actos terroristas contra los franceses. La situación desembocó en una espiral de violencia en la que cada parte —guerrilleros y franceses— tomaba represalias sobre la otra de forma cada vez más violenta, hasta que Francia envió tropas especializadas a Argel con el fin de acabar directamente con los líderes del Frente de Liberación Nacional.

El filme termina con los acontecimientos que en 1962 dieron lugar a la independencia de Argelia. Fue precisamente el nuevo gobierno del país norteafricano el que tomó la iniciativa para realizarlo, basándose en las memorias de uno de los cabecillas de la rebelión —que, por cierto, interpretó un papel en la película— y contactando directamente con el cineasta italiano Gillo Pontecorvo para que lo dirigiese.

A pesar de ello, lo cierto es que La battaglia di Algeri adopta un punto de vista relativamente objetivo —aunque siempre más favorable a los argelinos—, mostrando las acciones de ambos lados desde un prisma muy parecido. Su realización y su aproximación al material son de corte absolutamente documental, con actores no profesionales —con la excepción de Jean Martin como jefe de los paracaidistas franceses—, y trasladan al espectador directamente al lugar del conflicto. La película detalla de tal modo el modus operandi de los guerrilleros que constituye una cima absoluta del cine sobre el terrorismo.

Escena de La battaglia di Algeri, fotografiada en blanco y negro por Marcello Gatti

El director de fotografía

El director de fotografía fue el italiano Marcello Gatti [AIC], un operador de la generación de los más conocidos Tonino Delli Colli, Pasqualino De Santis o Armando Nannuzzi. Sus títulos más destacados son precisamente el que nos ocupa, así como sus otros dos trabajos para Gillo Pontecorvo, Queimada (1969) y Ogro (1979), además de algún título de Sergio Corbucci, Enrico Maria Salerno o Damiano Damiani, y el debut de George P. Cosmatos en la dirección, Massacre in Rome.

En cualquier caso, aunque Gatti no fuera un operador de primera línea, si por algún trabajo ha pasado a la historia del cine es precisamente por el presente.

Análisis visual

La imagen de La battaglia di Algeri destaca, sin ningún género de dudas, por la aproximación absolutamente realista y documental que Pontecorvo y Gatti buscaron en todo momento para sus imágenes en blanco y negro. Para ello no solo rodaron en los lugares de la capital argelina en los que realmente sucedieron los acontecimientos que el espectador ve en pantalla, sino que además llevaron a cabo un estilo de filmación muy directo, en el que la cámara rara vez permanece estática. La acción se capta mediante continuos movimientos de cámara, arriba, abajo y a ambos lados, e incluso con frecuentes cambios de focal durante las tomas: notables movimientos de zoom in o zoom out centran la atención en un detalle o personaje o, por el contrario, parten de uno para disolverlo en un plano más amplio.

No hay que confundir estas técnicas con la cámara al hombro, que no se utiliza o se emplea de forma muy esporádica. Gatti parece servirse de la cámara sobre trípodes para realizar paneos o sobre monópodes de fotógrafo, consiguiendo que el filme carezca del típico aspecto sobrio y casi solemne del cine de estudio de la época.

Cámara móvil y composición documental en La battaglia di Algeri de Marcello Gatti

Pero no se trata únicamente de un trabajo de cámara móvil y directo. Aunque gran parte de la acción parece improvisada e incluso rodada con habitantes del centro de Argel que ejercían de meros extras o de intérpretes para la ocasión, lo mejor es cómo todas y cada una de las acciones están coreografiadas de manera milimétrica. A cada nuevo giro de cámara, a cada paneo o a cada accionamiento del zoom, los personajes y la cámara conforman nuevas composiciones que parecen cualquier cosa menos improvisadas, con todos los personajes perfectamente distribuidos por el encuadre y sin solapamiento alguno, incluso en escenas con varias decenas de personajes en interiores. En los exteriores, no solo durante las escenas de acción sino en cualquier instante del filme, la dirección de extras es absolutamente sublime y un elemento fundamental para entender el éxito y la verosimilitud de la propuesta.

La iluminación de Gatti es algo más convencional, aunque en casi todo momento se aprecia que su interés primordial es no interferir ni con la narrativa ni con el trabajo de cámara, permitiendo que Pontecorvo realice amplios movimientos también en los interiores. Lógicamente, juega con el serio hándicap de utilizar una lente zoom tan poco práctica como el primitivo Angénieux 10:1 que puso de moda el spaghetti western, el cual obligaba a trabajar con una abertura mínima de T/3.9 en cualquier circunstancia y produce numerosos fueras de foco durante la proyección.

Gatti solventa bastantes de estas situaciones con mucha luz rebotada en los techos de sus interiores —aunque en otros casos sí recurre a luz dura— y haciendo uso de la luz disponible, siempre que puede, en casi todos los exteriores. Deja así que sean la cámara y el aspecto de las localizaciones —que debían de encontrarse en un estado muy similar al de la época en que sucedieron los hechos narrados— los que creen la atmósfera necesaria.

Conclusión final

El conjunto, como se ha expuesto, es magnífico: un fuerte contraste en blanco y negro y una textura granulada —aún mayor cuando el filme recurre a efectos ópticos— convierten el trabajo en una de las puestas en escena y fotografías más veraces que se recuerdan en una pantalla de cine.

Hasta tal punto es así que, cuando fue exhibida en algunos países, la película se acompañó de un texto que indicaba que en su elaboración no se había empleado ningún tipo de material de archivo, por el que, desde luego, el grueso del metraje captado por la cámara de Pontecorvo podría pasar sin ningún problema.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



Language / Idioma