«King of Kings»
Título en España: Rey de reyes
Año de Producción: 1961
Director: Nicholas Ray
Directores de Fotografía: Franz Planer, ASC; Milton Krasner, ASC; Manuel Berenguer, ASC
Ópticas: Delrama
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y Relación de Aspecto: Super Technirama 70; negativo 8-perf 35mm horizontal con compresión 1.5×; copias 35mm en 2.35:1 y 70mm en 2.21:1
Otros: efectos especiales fotográficos de Lee LeBlanc
Vista en Blu-ray
Super Technirama 70, color vibrante y split diopters en la fotografía de Planer, Krasner y Berenguer.
La película
Superproducción de Samuel Bronston y Metro-Goldwyn-Mayer acerca de la vida de Jesucristo —Jeffrey Hunter— que, dentro de las múltiples películas que han tratado el tema, tiene la particularidad de presentar a Barrabás —Harry Guardino— y Judas —Rip Torn— como dos activistas en contra de la ocupación romana de Judea, lo cual supone un acercamiento más humano al conflicto y a la traición por parte del segundo de ellos.
Rodada con todo lujo de medios en España, donde Bronston forjó un imperio cinematográfico que, antes de su desmantelamiento por el fracaso comercial de «The Fall of the Roman Empire», produjo obras como «El Cid», «55 Days at Peking» o «Circus World», lo mejor de «King of Kings» es, sin lugar a dudas, la maravillosa banda sonora de Miklós Rózsa, autor también de la de «Ben-Hur».
El director de fotografía
El director de fotografía original de la producción fue el operador austrohúngaro Franz Planer, ASC, forjado en el cine mudo europeo y emigrado a EE. UU. con motivo de la Segunda Guerra Mundial. En su carrera obtuvo un total de cinco nominaciones al Óscar y trabajó con directores de la talla de Max Ophüls, Mark Robson, Robert Siodmak, Edward Dmytryk, Stanley Kramer, John Huston, Fred Zinnemann, Richard Fleischer, Blake Edwards o William Wyler.
Sin embargo, después de haber llevado a cabo la preparación de «King of Kings» junto al realizador Nicholas Ray, Planer cayó enfermo del corazón en julio de 1960, durante el rodaje del sermón de la montaña. Manuel Berenguer, ASC, que trabajaba en la producción desde el inicio, lo sustituyó hasta que MGM envió a España a Milton Krasner, ASC, otro profesional del Hollywood clásico con un Óscar y otras cinco nominaciones a sus espaldas, conocido por «All About Eve», «An Affair to Remember» o «Beneath the Planet of the Apes».
El propio Krasner afirmó que Berenguer se hizo cargo de la mayoría de exteriores de la película. La aportación del operador español —director de fotografía de «La Residencia» y responsable de segunda unidad en «El Cid», «Doctor Zhivago» o «Nicholas and Alexandra»— fue lo suficientemente amplia como para asegurarle el crédito de operador principal junto a Planer y Krasner.
Análisis del estilo visual
El formato utilizado, como en casi todas las películas de corte épico de este periodo, era superior a los 35mm convencionales: se trataba del Technirama, variante del formato 8-perf 35mm de paso horizontal —VistaVision— desarrollado por Paramount. Se diferenciaba de aquel en que, en lugar de emplear lentes esféricas, utilizaba lentes anamórficas con una compresión de 1.5:1.
De este modo, permitía estrenar en copias 35mm anamórficas convencionales, compatibles con los proyectores desarrollados para CinemaScope, o en 70mm, recibiendo la acreditación de Super Technirama 70 como en este caso, con copias equivalentes a las de formatos de 70mm como Todd-AO o Super Panavision 70, incluyendo sus seis pistas de sonido estéreo magnético.
El estilo sorprende por su homogeneidad, aunque bien es cierto que la fotografía de «King of Kings» sigue los patrones del Hollywood clásico de tal modo que a Krasner y Berenguer seguramente les resultase más sencillo seguir los pasos marcados por Planer en la preproducción y los primeros meses de rodaje.
Los exteriores, rodados en Madrid y alrededores, muchas veces hacen uso de las horas centrales del día, lo que permite que sean muy luminosos y que se capten colores vibrantes y saturados, al estilo de Robert Surtees en «Ben-Hur». Para evitar el problema de las duras sombras producidas por la luz solar cuando esta se encuentra en su cénit, los operadores utilizaron sin disimulo una gran cantidad de luz de relleno, lo que por otra parte también les permitió obtener una reproducción óptima de los cielos azulados en todo momento.
Los interiores, que incluyen algunas mezclas de colores cálidos con azules procedentes de los exteriores para las noches —aunque sin crear efectos tan exagerados como los que le gustaban a Leon Shamroy—, utilizan, como es lógico, luces duras y dirigidas hacia los actores. Aunque en algunos de los decorados el efecto que producen es algo plano, por lo general consiguen retener un buen contraste, con escenas tan interesantes como las que muestran a la banda de Barrabás en sus escondrijos, el nacimiento de Cristo o las mazmorras en las que es encarcelado Juan el Bautista —Robert Ryan—. Lo más molesto de la proyección, sin duda, son los primeros planos fuertemente difuminados, especialmente los de algunas actrices, un tic de la época que luce especialmente desfasado.
Pero si hay algo destacable de «King of Kings» a nivel visual, además de sus clásicas composiciones de imagen en gran angular, con los personajes muy bien distribuidos a lo largo del fotograma, o de los elegantes travellings de la puesta en escena de Ray —mención especial merece en este aspecto la escena del sermón de la montaña—, es el temprano uso de las lentes bifocales o split diopters.
Posiblemente fuera una de las primeras películas en hacer uso de este tipo de lentes de aproximación partidas, que permiten enfocar simultáneamente un sujeto en primer plano, muy cercano a la lente, y otro que se encuentre más lejano, sin necesidad de recurrir a una enorme cantidad de luz y diafragmas muy cerrados, aunque de todos modos se trate de una película rodada con unos niveles de intensidad lumínica muy altos.
Conclusión final
En cuanto a inspiración, desde luego, si algo debe reseñarse es la visualización de las apariciones de Jesucristo mediante sombras —como, por ejemplo, nuevamente, ante Juan el Bautista—, especialmente en la secuencia de cierre, en la que una alargadísima sombra forma una cruz en el plano final. De modo que «King of Kings», además de interesantes aportes técnicos, es también una estupenda muestra de la creatividad del Hollywood clásico.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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